Me da pena que no me llames, ni que ya no tengas una palabra para mí.
Siento una lástima enorme por los momentos que ya no viviremos,
o que vivirás en otros brazos.
Siento algo parecido a una naúsea, cuando pienso en los besos que me niegas,
pero sobre todo, noto como el corazón se me acelera,
cada vez que me miras, con esos ojos que no dicen nada.
martes 25 de enero de 2011
miércoles 18 de agosto de 2010
el otro verano
He dejado de buscar entre las olas,
lo que sé que el mar no puede traerme.
He anhelado tanto ver tu sombra entre espumas y caracolas,
que he olvidado cómo se vivía lidiando con tu recuerdo.
Y me bebo tus ausencias, a cada trago de mar,
y el salitre de esa boca, me asemeja al sabor de tus labios.
De nuevo, ésta no es mi playa, pero éste sí es mi camino....
martes 9 de marzo de 2010
VOLVER A VIVIR

Tras un invierno aletargado, asoman los primeros atisbos de vida,
como asoman las flores del almendro.
Y éste, es un resurgir a la vida, con miedo, sin duda, de que de nuevo nos coja una helada.
Pero...¿no es sino eso, la esperanza de esperar tiempos mejores, la que nos lleva a intentar florecer?
Y tengo miedo, como después de cada invierno; pero también esperanzas, de que esta sea, tal vez, mi primavera.
Así que sacaré mis chitos, esperando, una vez más, la temida helada.
lunes 4 de enero de 2010
Hay silencios peor que las palabras
Caminaba errante, con la mirada al suelo, evitando los charcos. El no saber qué decir, se había tornado en un incómodo silencio, banda sonora de esos primeros días grises y fríos de enero. El año nuevo dio paso a la más absoluta indiferencia, mientras los besos, dormían aún calientes en el cuello de algún abrigo.
Y como el que despierta de un sueño, repentinamente, todo se terminó. Ni una frase más alta que otra, ni siquiera una palabra. Cómo la negra noche que da paso a la más clara de las mañanas, sin dejar ni rastro de la oscuridad, se había desvanecido.
Y ni el cariño procesado, ni las excusas, ni siquiera el armarse de valor frene a su puerta, lo hicieron cambiar de opinión. Había decidido tragarse sus motivos.
Y fue así como las almas se fueron envenenando, no sólo la del guardián de las palabras, sino las dos. La una, por no decir aquello o lo otro, la excusa o el motivo, las verdaderas razones o las que sirven para salir del paso, y la otra, por no saber, por hacer mil y unas conjeturas, sin cabeza ni pies, por albergar esperanza y después perderla, por dejar pasar inexorable al tiempo, que dicen todo lo cura.
Y como todo se acaba, también eso terminó.
Y es que hay silencios peor que las palabras.
Y como el que despierta de un sueño, repentinamente, todo se terminó. Ni una frase más alta que otra, ni siquiera una palabra. Cómo la negra noche que da paso a la más clara de las mañanas, sin dejar ni rastro de la oscuridad, se había desvanecido.
Y ni el cariño procesado, ni las excusas, ni siquiera el armarse de valor frene a su puerta, lo hicieron cambiar de opinión. Había decidido tragarse sus motivos.
Y fue así como las almas se fueron envenenando, no sólo la del guardián de las palabras, sino las dos. La una, por no decir aquello o lo otro, la excusa o el motivo, las verdaderas razones o las que sirven para salir del paso, y la otra, por no saber, por hacer mil y unas conjeturas, sin cabeza ni pies, por albergar esperanza y después perderla, por dejar pasar inexorable al tiempo, que dicen todo lo cura.
Y como todo se acaba, también eso terminó.
Y es que hay silencios peor que las palabras.
domingo 20 de diciembre de 2009
Añorado destino...
El destino revoltoso,
Que con nosotros juega,
Que un día me acerca a tu playa,
Y al otro te arranca de mi vida.
El destino impertinente,
Que nos mantiene lejos,
Viviendo en otros brazos,
Lo que todavía nos debemos.
El destino inexorable,
Que nos obliga y encamina,
Por senderos diferentes,
Tan lejanos y dispares.
El destino, incorpóreo,
Que marca nuestras vidas,
Que nos da a probar de la miel,
Que termina siendo veneno.
El destino, cada una de las veces,
Que con su yugo nos fatiga,
Teniendo yo tan claro que mí destino eres tú,
Aunque el destino nos maldiga.
martes 17 de noviembre de 2009
AQUELLOS MARAVILLOSOS INVENTOS...

Tuve una idea el otro día, para una de mis clases, y pensé en ponerla en práctica. Todo lo que necesitaba era sencillo: una sábana, una cuerda y un retroproyector, para hacer una cortina para sombras chinescas.
Ni corta ni perezosa, he removido Roma con Santiago, hasta dar con aquel artefacto en mi colegio. Al preguntar si podía usarlo, me han dicho “todo tuyo”, y luego he comprendido por qué…Allí, en el fondo del cuarto de los materiales ya considerados “obsoletos”, junto a los mapas con países que ya no existen, y los cuadros de tantas y tantas generaciones que pasaron por el aula donde ahora habito, lo he encontrado: solo y abandonado, pasaba las horas el, sin duda, invento revolucionario de hace unos años, que cambió, a su manera, las formas de hacer las cosas.
Y me ha invadido una tremenda melancolía, porque aquel bártulo lleno de polvo, me ha devuelto al encerado de mis días de facultad, a tantos y tantos apuntes y trabajos pasados por su luz. Y me ha sabido a sueños, a promesas, a muchas ganas….y un nudo en el estómago, me lleva acompañando desde ese momento.
Tras unos golpes, esa es mi manera de los “ajustes caseros”, ha vuelto a la vida, y ahora, unos cuantos años después, vuelve a ser útil. Porque la tecnología novedosa deja de serlo, tan rápido, que olvidamos en un cuarto todo lo que en su momento nos hizo más fácil la vida. Pero aún así, podemos encontrarles nuevos horizontes……
Cést la Vie
Lo efímero me avandona, y no tengo ojos ni cabeza más que para lo mundano, para mi día a día. Y como esto comenzó como una forma de darle "alas"a mi cabeza, "cambio de tercio"...C´est la vie
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